Por un momento me paro y echo la vista atrás. Sonriendo, me doy cuenta de que he escogido el único camino del que jamás podría arrepentirme. Estoy hecha para ellos; están hechos para mí. Y aunque me vuelvan loca, no cambiaría absolutamente nada de esa bonita locura.
Es un hecho que los días pasan lento, aunque incomprensiblemente las semanas vuelan. De repente, resulta que has dado otra vez la vuelta al sol. Así, despacito, como quien no quiere la cosa. Así que un año más, te deseo un feliz cumpleaños.
Y ahora apagaré la luz, que por aquí mis angelitos duermen.
Buenas noches.
