lunes, 30 de marzo de 2009

Las mujeres y la regla.

Las chicas… hormonamos con la regla. Es un hecho reconocido ante notario. Lo que no es cierto es el tópico ese que circula por ahí de que nos ponemos de mala leche. A mí personalmente, la mala ostia me entra antes. A escasos días de que se produzca ese fenómeno llamado período mejor que se me deje tranquilita, no me pregunten por qué.

Pero una vez que llega… todo parece cambiar. Nos volvemos hiperactivas, nos da por ordenar la habitación, el armario, los cajones, por hacer una criba de las chorradicas que tenemos en la encimera, hacemos un repaso de todo el mes, de lo que ha ido bien, lo que ha ido mal, lo que nos gustaría haber hecho en momentos concretos y lo que nos queda por hacer, todo… Y suspiramos más que de costumbre.

Nos ponemos cariñosas, quedamos más con las amigas para cotillear, las agarramos del brazo, arreglamos el cuello de la camisa a los amigos, nos interesamos por su vida, por cada detalle, actuamos con los niños en plan aún más maternal, nos armamos de paciencia… Y tenemos la lagrimilla fácil, andamos como a falta de cariño. Nos da por dar besos a todo el mundo, nos encanta que nos abracen, vemos la vida de color de rosa y nos maquillamos aunque sea para dar una vuelta por el barrio…

Aunque bueno, tampoco generalicemos. Eso es lo que me pasa a mí, pero estoy segura de que muchas otras chicas se sienten identificadas. Es como si viésemos la realidad desde otra perspectiva. Nos preocupamos más por los problemas, nos alegramos más por los logros de nuestros amigos… exteriorizamos muchísimo más las emociones.

Como veis, la regla tiene sus cosas buenas, una vez que los ovarios dejan de tocarte los… ovarios.

(=

lunes, 2 de marzo de 2009

Al fondo a la derecha

Changes… ¡Cómo ha cambiado mi vida en poco tiempo! Antes me quejaba de lo aburrida que era, de que sólo hacía lo que suele hacer una chica normal, y también de que me ocurría sólo lo que a una chica normal.

Apenas distinguía conceptos como fantasía y realidad, o soñar despierta y dormida. Y ahora… ¡cuán claros los tengo! Sueño y fantaseo como vía de escape a todo lo que me ha caído encima. Pero cuando la situación lo requiere (que es las más de las veces) bajo los pies a la tierra y me enfrento a lo que venga.

Pocos momentos tengo para evadirme, y éste es uno de ellos, aunque no sea fácil, a veces, separar los sueños de las metas, o los deseos de las ambiciones. Ni siquiera pensando lógica y racionalmente nuestra cabeza hace la distinción, porque a veces es más fácil soñar. Pese a todo, me alegro de ser capaz de tener estos momentos. Y, para qué engañarnos, me alegro también de saber que quien me hace tenerlos se alegra, a su vez.

Bonito círculo el que se ha creado. Ahora tú, ahora yo, sin obligaciones y sin rencores, pues esto que ocurre compensa aquél tiempo envuelto en negrura. Sólo dejando los dedos circular libremente sobre el teclado, como marionetas manejadas no por la conciencia, o la consciencia, sino por la imaginación y el corazón, dejando salir todo lo que hay dentro, o casi todo.

Es la magia de una esfera que va girando, como la tierra, en la que dos ríos, como vidas, fluyen paralelamente sin cruzarse. Algún día se desviarán sus cauces para ir a parar juntos a una terraza. Pero aún falta para eso. De momento, paralelamente, aquí estamos.

Hay una frase que te ayudará en todas las peripecias que emprendas, una frase que te regalo a cambio de que no dejes nunca que el círculo se pare: “Quand on veut, on peut” que viene a significar que “Si quieres, puedes”. Y con esto en mente no habrá nada que te detenga.