Changes… ¡Cómo ha cambiado mi vida en poco tiempo! Antes me quejaba de lo aburrida que era, de que sólo hacía lo que suele hacer una chica normal, y también de que me ocurría sólo lo que a una chica normal.
Apenas distinguía conceptos como fantasía y realidad, o soñar despierta y dormida. Y ahora… ¡cuán claros los tengo! Sueño y fantaseo como vía de escape a todo lo que me ha caído encima. Pero cuando la situación lo requiere (que es las más de las veces) bajo los pies a la tierra y me enfrento a lo que venga.
Pocos momentos tengo para evadirme, y éste es uno de ellos, aunque no sea fácil, a veces, separar los sueños de las metas, o los deseos de las ambiciones. Ni siquiera pensando lógica y racionalmente nuestra cabeza hace la distinción, porque a veces es más fácil soñar. Pese a todo, me alegro de ser capaz de tener estos momentos. Y, para qué engañarnos, me alegro también de saber que quien me hace tenerlos se alegra, a su vez.
Bonito círculo el que se ha creado. Ahora tú, ahora yo, sin obligaciones y sin rencores, pues esto que ocurre compensa aquél tiempo envuelto en negrura. Sólo dejando los dedos circular libremente sobre el teclado, como marionetas manejadas no por la conciencia, o la consciencia, sino por la imaginación y el corazón, dejando salir todo lo que hay dentro, o casi todo.
Es la magia de una esfera que va girando, como la tierra, en la que dos ríos, como vidas, fluyen paralelamente sin cruzarse. Algún día se desviarán sus cauces para ir a parar juntos a una terraza. Pero aún falta para eso. De momento, paralelamente, aquí estamos.
Hay una frase que te ayudará en todas las peripecias que emprendas, una frase que te regalo a cambio de que no dejes nunca que el círculo se pare: “Quand on veut, on peut” que viene a significar que “Si quieres, puedes”. Y con esto en mente no habrá nada que te detenga.

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