Aquí estoy, una vez más. El tiempo pasa; los días, las historias vuelan. Vida adulta y menos tiempo; es difícil... pero sigo aquí, sonriendo al recordar ciertos momentos.
Inocente. Ilusión y fuerzas para atravesar ríos, escalar volcanes, y más cosas que… tonta, ¡tonta! Efímero señor Octubre.
Siglos, han pasado siglos y aún me asaltan dudas. Paradójicamente, anduvimos sin camino y, ahora, hacemos camino al andar.
Y perdón si enturbio la calma y meto, humildemente, algo de ruido: cuando llega la noche a ciertas horas la cabeza no manda.

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