martes, 1 de septiembre de 2009

Sueños.

Paseando por la red volví a encontrarme, sin saber cómo, en aquél terreno que antes solía frecuentar por ser una de las claves más fuertes de la inspiración. Y ese paraje conocido me devolvió la sonrisa con una imagen. Allí estaba, la segunda luna. Y en la esquina inferior derecha, un abrazo. "Se trata de un sueño, sin duda" pensé, "ya que por desgracia un gesto como ese no tiene ya cabida en la vida real". Y me puse a recordar lo tonta que fui años atrás. Y no podía dejar de sonreír...

Ya no aguardo respuesta alguna, ni texto de vuelta. Sé que llegará, pero no hoy, ni mañana, ni tal vez dentro de un par de meses. Ahora el tiempo es relativo. Sé que estás ahí, y que el silencio sólo significa falta de tiempo o, quizá, de interés. Así que seguiré mi camino, intrincadamente paralelo al tuyo aunque con diferentes atajos. Y sólo me pasaré por aquí cuando algo me diga que en tus sueños volviste a recordarme. Que ellos, no como tú, sí son de fiar...

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