lunes, 9 de noviembre de 2015

Quejarse es gratis.

Pero cómo me regodeo. Me deleito, ¡me encanta! Me lo paso pipa. Cuán fácil es hacer creer a la gente que tiene razón cuando, con sutil prosa, les haces pensar exactamente como tú, osease, todo lo contrario.

¿Qué culpa tendrá un humilde chófer de autocar, explotado como pocos, de que el ayuntamiento de Laudio no haya cambiado desde hace años los carteles con los horarios? Pues ea, que tras varios minutos en el autobús la buena mujer sigue en sus trece.

Vaya pollo le ha montado al llegar a la ciudad, buenamente, por su ladito de la acera el pobre..  y vaya pollo ha montado a la vuelta, al recogernos, ¡pero esta vez a su favor! En ese breve intervalo en el que da la vuelta, se ha obrado la magia.

Se va a cag** mañana el señor ayuntamiento, pero literal: he despertado a la bestia.

¡Es que me mondo!

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