miércoles, 31 de agosto de 2016

Allí estaba.

Allí estaba. Cuán curiosa es la vida, que siempre resulta más sencilla la ida que la vuelta, el candar que el descandar, el vivir que el recordar; el reír.
Allí estaba. Al doblar la esquina, a lo lejos, cabizbajo. Y sonríes: intrincada orgía de sensaciones, pero ni rastro de duda, rencor o resentimiento. 
Allí estaba, sí; o al menos, parecía. Con más primaveras, y unos ojos oscuros que se clavan, que te dejan sin aliento, como los de los cocodrilos. Con una sonrisa medio torcida que provoca un torrente de palabrería banal; por si acaso.
Allí estaba, qué cosas. La verdad, no lo esperaba. La verdad, no me lo pensé; la verdad, ¡qué nervios! ¿La verdad? ¡Qué hambre! Necesitaba algo así.
Allí estaba, un déjà vu, una estrella fugaz, un visto y no visto. Un concentrado de magia en lo que dura una peli, un partido, una clase. Una clase magistral.
Pero allí estaba, y apreté los pedales consciente de que, sin duda, en cualquier momento podía, efímero, desvanecerse entre las sombras una vez más.

https://m.youtube.com/watch?v=K95SOj0kH34

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